Sobre el encuentro JUNTOS Y RED-HUERTOS. Sábado 5 de mayo 2012.

Madrid, Sábado 5 de mayo de 2012. La mañana estaba rara, plúmbea. ¿Cojo o no cojo el paraguas? No lo cojo. Yo también lo estaba. ¿Voy o no voy a la Latina? Al final decido ir.

Tomo la línea verde, la cinco. Cebada, lechuga, taller, huerto. Se me ha metido este soniquete en la cabeza. Intento descifrar el mensaje: La latina es zona de cañeo, cebada. Ayer me sacaron el colesterol alto, lechuga. Tengo que pasar la itv del coche, taller. Huerto, Madrid, no me viene nada, imposible.

La retahíla se va apagando. Al bajarme en la Latina vuelve: lechuga, huerto, cebada, taller.

El paisaje me resulta extraño, pero me atrapa el verde sobre asfalto. Me atrapa la curiosidad. Y no soy el único: cebada, taller, huerto, lechuga.

Se me adelantan los curiosos

Decido seguir otras pistas, me siento como el protagonista de un cuento infantil.¿ Encontraré el huerto de baldosas amarillas? ¿Caeré en una marmita de cebada?

Llegó a un lugar llamado “El campo de la cebada”. Lechuga y cebada. ¿y el huerto, y el taller? Me invitan a entrar.

Pues para no venirme nada por huertos, Madrid, me entero que existe una red de huertos urbanos comunitarios de Madrid, Rehdmad. Me encanta el nombre, rehdmad, rehmad, ahora no me lo puedo quitar de la cabeza.

Celebraban su primer gran encuentro y organizaron una jornada de talleres en el Campo de la cebada, uno de los solares de Madrid autogestionados que forman parte de la red.

Me di una vueltecita por los talleres a ver si se me pegaba algo. Desde el último huevo Zinder que me comí hace dos años no había construido nada:

Talleres de autoconstrucción con palets: Sí, sí, con el planito parece muy fácil. Seguro que fracasan.

Lo consiguieron. Además me dicen que el fracaso es parte del proceso.

Taller de recursos educativos: Jugar y educar en el huerto

 

¡Qué máquina! Este señor tan majete, que participa en un huerto de Alcorcón llamado Ciudades Comestibles, acertó el “reto de las semillas”.Todas bien colocadas

¿Y estos gansos? Son de la red, intentando que los niños jueguen al twister. Pero son tan flexibles que es difícil sacarles del juego.

Se tiraron toda la mañana enredados entre hortalizas.

¡Qué cucos! Preparando un comedero de semillas para pájaros. Este educador es un mirlo blanco.

Taller de recursos en red: Leo el contenido del taller. Para compartir recursos y experiencias entre los hortícolas urbanos. Proponer líneas estratégicas para consolidar los huertos urbanos existentes y ayudar a las nuevas propuestas de huertos que nazcan en la ciudad.”. Buf, seguro que no va ni el Tato.

Pues estaba toda la familia del Tato. Lleno hasta la bandera.

Taller agronómico: Me cuentan que intentarán dar ideas para solucionar los pequeños problemas relacionados con los cultivos, el suelo, el riego o el compostaje, que surgen al querer poner un huerto en la ciudad.

Esta gente se lo curra. Llevan planos de solares antes y después de la implantación de un huerto. Analizan cómo los distintos huertos de la red han resuelto sus dificultades.

Me quedo tranquilo, relajado, las cuatro palabras se ordenaron en mi cabeza. Añado una nueva a mi paisaje urbano: Rehdmad.

Está bien el esfuerzo colectivo, el contacto con la tierra, los huertos como nuevos espacios urbanos de ocio, de creatividad, de educación, de autogestión, pero yo soy un urbanista hedonista. ¿Hay lugar para el hedonismo?

¡Qué cabrones! Después de los talleres se van de batukada por las calles de Madrid.

¿Dónde

van estos iconoclastas del asfalto?

¿ A ésta es una plaza? Sí, otro de los huertos de la red donde celebraron una comida popular ecológica. Hubo arroz con verduras, rosquillas con anis, trufas, limonada, horchata, conciertos,…

¿Te parece lo bastante hedonista? Mañana busco el huerto más cercano a mi barrio. Rehmad, rehmad, rehmad…

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