ESTO SÍ, ESTO NO, ESTO ME GUSTA ME LO COMO YO

Uh, ah…No, no os animéis. Este no es un post para bacaladeros o fauna nocturna, es un post para contaros el éxito de convocatoria que tuvo el taller de compostaje que organizó la Rehdmad el sábado 27 de octubre en Ésta es una plaza.

Sabíamos que las lombrices, tijeretas, cochinillas, colémbolos y demás microfauna edáfica acudiría en masa. El subsuelo vibraba. Estaban deseando que empezase la construcción de la compostera y la bautizasen con los primeros restos de basura orgánica de haute cuisine del fin de semana, perfectamente seleccionada para su digestión.

Antes del lombriz-festín, Raúl de Grama impartiría el taller teórico-práctico. Un valor seguro, diez años de experiencia coordinando con comunidades de vecinos proyectos de compostaje doméstico en Rivas, San Sebastián de los Reyes, Galicia, Pamplona, …).

Pero era sábado, había que madrugar. A las 11:05 en primera fila de taller, la lombriz Beatriz. Ni resto de humanos. En esta imagen se aprecia la soledad de Raúl contestando en lombrizñol a las preguntas de Beatriz.

La soledad de Raúl duró poco, el público fue aumentando paulatinamente hasta completar el aforo. Y comenzó el taller:

Nos habló del proceso de compostaje. Temperatura y oxígeno eran los parámetros claves a controlar para que las bacterias pudiesen digerir confortablemente los restos orgánicos y transformarlos en compost.

La temperatura a lo largo del proceso describe la curva de la campana de Gauss. En la fase mesófila se alcanzan los 30ºC, al tercer-cuatro día la curva se dispara a los 60-65ºC. En esta fase acuden las bacterias termófilas que acaban con los patógenos e impiden la germinación de las semillas que pudiesen haber en los restos orgánicos. A medida que las bacterias van acabando con la comida desciende la temperatura. Al cuarto o quinto mes el proceso termina.

¿Y de qué llenamos la compostera?

Primero hay que colocarla sobre la tierra, pues los bichos como la lombriz Beatriz entran desde el subsuelo. La altura de la compostera alrededor de 1,50 m, y debe tener huecos para dejar entrar el aire.

La mezcla de restos orgánicos debe ser 1 parte de restos secos / 2 partes de restos húmedos. Los restos secos (la poda, por ejemplo) crean huecos y permiten la entrada de oxígeno. Los restos húmedos (fruta, verduras) aportan humedad y son ricos en nitrógeno.

¿Qué no debemos echar?

Restos cocinados (el aceite impide la entrada de oxígeno), cítricos (un ph bajo dificulta el proceso), restos de coníferas (tardan mucho en digerirse), restos de carne y pescado, ¿cartón? Si es de embalaje y sin tinta puedes echarlo si la mezcla tiene mucha humedad, ¿estiércol de animal de granja? Sí, pero cuando esté maduro, ¿césped? Sí, pero cuidado, tiene exceso de nitrógeno y produce olores fuertes. Mézclalo con material seco y no lo eches de golpe, se pudre y no se descompone. Y recordad, cada semana voltead la mezcla para que entre el oxígeno.

Raúl nos contó muchas más cosas, una en especial me hizo bajar la mirada hacia Beatriz y dirigirle  un gesto de admiración : Las lombrices entran en juego al final del proceso de compostaje, para afinar la mezcla: ¡Qué clase!

Tras el turno de preguntas, muy extenso, lo que puso de manifiesto el interés que despertó la charla, el grupo con Manu (del Campo de la Cebada y Adelfas) como maestro de ceremonias aprendió a construir una compostera con palets de madera

No fue un juego de niños. Terminamos derrengados

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