SALIRSE DE LA LINEA

Desde pequeños nos enseñan que el camino más corto entre dos puntos es la línea recta. Pero no nos cuentan que la mayoría de las veces es el más aburrido.

Una línea recta es tan previsible como un café sin azúcar. El funambulista caerá o llegará al otro lado, el avión aterrizará o despegará, el saltador la pisará o no al intentar volar más allá de los ocho metros.

No nos dicen que perderse es más divertido y enriquecedor. Si agitas un extremo de la recta el movimiento se irá transmitiendo en forma de onda a todo el recorrido.  La triste recta mudará en curva. El camino se volverá más sinuoso, B quedará más lejos, oculto entre montañas.

Ahora te toca a ti decidir subirte a este camino inesperado. ¿Lo harías?

Muchos de nosotros nos subimos a la curva en el último domingo de dibujo del mes de octubre que tuvo lugar en Ésta es una plaza.

Durante el camino nos encontramos a todos estos personajes.

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