MANITAS EN SU SALSA SUECA

La cocina es amor y este plato es una exaltación al amor. Dedicar una mañana a elaborar esta receta, a pesar del rechazo que sientes por algunos de sus ingredientes (desde que tienes bici ni se te pasa por la cabeza coger el metro), es un símbolo de generosidad y altruismo.

Los pasos a seguir son muy simples, la cocina quedará impoluta  y tú como una reina. Estos son los ingredientes:

–          Cuatro amigos con habilidades manuales extremas.

–          1 Bonometro de 10 viajes (No recomendamos el coche. Encarecería el menú y su dependencia de la radio deportiva arruinaría la tertulia pre-comida)

–          Un proyecto a medio-largo plazo: Una estantería-lámpara, una mampara-dvd, un armario-nevera,…

Lo ideal para que todos disfrutéis de esta receta es llegar sobre las 12:30 al Ikea del PAU de Vallecas. Sueltas a los cuatro manitas a la entrada del circuito de muebles con las indicaciones básicas sobre tu nuevo proyecto. No se te olvide invitarles a coger los lápices y las cintas métricas. Para que los jugos gástricos vayan trabajando diles que no crees que lo que has pensado se pueda hacer con lo que encontrarán en la tienda.

Mientras ellos disfrutan midiendo y comprobando la calidad de los materiales sáltate el circuito-laberinto marcado por los taimados suecos. Sal a la calle o entretente contando rotondas en el PAU. En hora y media vuelve y dirígete al final del circuito.

Recoge a los manitas (estarán eufóricos, hablando de bisectrices y cotagentes) y llévalos al restaurante del Ikea. Pide dos menús de oferta, baratísimos, y pregúntales con gesto de desamparo “¿No se puede hacer, verdad?”.

Esta pregunta desencadenará la mejor de las tertulias que unos manitas pueden mantener entorno a un plato de comida y logrará que disfruten de las albóndigas como si fuesen bolas de caviar.

Las manitas han estado en su salsa y tú has quedado como una magnífica anfitriona invitándoles a esta experiencia que nunca olvidarán.

Este video sensorial te ayudará a vencer la posible reticencia a invitarles a comer en tu casa. Siempre están ideando nuevas posibilidades con los objetos de cocina.

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