COMIDA DE NAVIDAD AL ESTILO MAYA

Esta es una de las recetas de cocina sensorial más económicas y pedagógicas que se pueden preparar para la Cena de Noche Buena o la Comida de Navidad.

Ideal para mesas repletas de familiares, algunos tan lejanos que preguntaréis a vuestras madres en la cocina: ¿Mamá, quién es ese señor vestido con chaqueta de pana que está sentado al lado de esa otra chica de pelo corto con gafas de pasta? Es el tío Eduardo y su hija Jeny. Son de la familia que tenemos en Tarragona y que hace 15 años se fueron a Ohio porque tu tío Eduardo tiene frenillo, pronuncia mal la erre, y terminó harto de las mofas de sus vecinos. Su hija es muy lista, ya casi habla bien inglés. Anda pásame el cacharro ese que está junto a lo otro.

Centrémonos en la elaboración de la receta más sensorial publicada hasta hoy en el blog. Los Ingredientes: Lo que tengas y en el estado en que lo tengas, da igual. Se lo van a comer con delectación: Mortadela con rodajas de aceitunas, salteado de frutos secos con gominolas, huevos pasados por agua y de fecha…Todo vale.

Preparación: Entre 2-3 días antes llamas a tus invitados y les dices que ayunen durante ese periodo, permitiéndoles sólo la ingesta de líquido. Cuéntales que es necesario acudir casi huérfanos de restos de alimentos en el estómago. Los jugos gástricos deben sentirse como cocodrilos esperando el paso de la manada de Ñus por el río.

El día de la cena/comida llegarán a casa con un ansia de comer patológica, apocalítica, como si se fuese acabar el mundo y se negasen a despedirse de sus últimos días en el planeta en estado de inanición.

Se lanzarán a la mesa como zombies y devorarán todo el encurtido caducado, las legumbres sin cocer, el primo de Tarancón que nunca come fruta engullirá la piña en bruto, el tío de Arturo Soria que siempre deja el plato medio lleno porque piensa que es más elegante rebañará el queso Filadelfia con las uñas…

Un éxito, aprenderán que con la comida no se juega y que hay que comer de todo.

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