TOSTA DE FOIE AL BAÑO MARÍA

Vuelves a casa derrengada. Abres la puerta. Te extraña no ver a René en el sillón viendo su programa favorito, cifras y letras. El estómago te habla. Te quitas los zapatos y te diriges a la cocina. Encuentras una nota en la encimera:

Madrid, I-II-MMXIII

 “Sin ti soy uno, contigo un dos, un dos que es como un uno, un uno más pesado que el otro uno. Al uno contigo le cuesta sumarse con otros, es un número que solo se une a doses de uno más uno. Al uno sin ti se le hace más fácil sumarse al dos, al tres. El dos y el tres no son como tú te crees. El dos, el otro dos, es uno del que te puedes llevar algo, como del cuarenta que te llevas cuatro.

Cuando soy dos de uno más uno me siento más pequeño, como un épsilon. Siendo un uno más uno he perdido a los otros, al cinco, al seis, al siete. No sé si los volveré a ver, ya casi no me acuerdo de cómo son. Son muchos años siendo un dos de uno más uno.

Estoy limitado pata todo x mayor que uno. Uno, uno…. uno ya no sabe qué pensar.

Hasta x, María”.

No sabes cómo reaccionar. Si estás triste o contenta. Hace meses que la relación con René no fluye. Su mente matemática lo enfría todo. No te extraña la nota. Te libera y te asusta. Cocina bien el soso de René. Se abre una nueva etapa.

Empiezas poco a poco. Llenas la bañera con sales aromáticas. De la nevera coges una lata de foie. Agarras el cava, el reactivo favorito de René para reducir salsas. Tú te lo sirves en una copa estrecha. Untas el foie en una rebanada de pan tostado. Te desnudas y al baño, María.

Como siempre, el video de tutoría sensorial:

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