OBLEAS A LA FUMATA BLANCA

Hoy te has levantado místico perdido. Quizás tu estado interior guarda relación con la peli que viste anoche en la dos sobre Santa Teresa de Jesús antes de irte a la cama o tal vez con el nombramiento del nuevo Papa. Sea lo que fuere, casi levitabas por el pasillo de casa.

Quieres aprovechar este trance y canalizar estas sensaciones a través de la cocina. Piensas en preparar obleas, se acerca la Semana Santa y se te antoja como una receta propicia.

Ingredientes

Obleas

-Harina y agua

Te recomendamos que tengas ya preparadas las obleas antes de meterte en la cocina. El día que sientas la mística es contraproducente ponerse a amasar, podría darte un bajón de éxtasis. Mejor comprarlas con antelación en algún pueblo de Cuenca, Motilla de Palancar o Tarancón, en uno de los viajes a la costa Valenciana que tú o tus amigos planeáis todos los años por puentes, vacaciones o fines de semana de huida de Madrid. Desde la A3 los accesos son directos. Las obleas se conservan bien varias semanas.

-Una paloma blanca

– Una barra de hielo de 1m x 50 cm

– Un barreño de agua caliente de 1,50 m x 1 m

– 4 Clavos (de especias)

– 1 delantal blanco

– 1 trapo de cocina rojo

Elaboración

Coloca las obleas en la encimera de la cocina, junto a los clavos. Detrás de la puerta cuelga  el delantal blanco y el trapo rojo. En el barreño de agua hirviendo introduces la barra de hielo. Sales y cierras la puerta de la cocina.

Cuando el habitáculo de la cocina empiece a llenarse del humo blanco procedente del fenómeno de fusión del hielo, entra y suelta la paloma. No se te olvide cerrar la puerta para que no se escape el humo blanco ni la paloma

Posiciónate en el centro de la cocina, dirige la mirada al techo, cierra los ojos. Agudiza el oído y concéntrate en el aleteo de la paloma.

En quince minutos la fumata blanca empezará a disiparse. Si realmente tus niveles de misticismo conectaron con el vuelo de la paloma, saldrás de la cocina con el delantal blanco impoluto sobre tu cuerpo, el trapo rojo rodeándote el cuello, los clavos en las muñecas y una oblea sujeta entre las dos manos.

Inconscientemente abrirás la ventana de la cocina que da a la calle, donde están jugando tus niños.

Desde el ventanal, inclinarás levemente la cabeza y les dirás:

Bambini a mangiare!

Como siempre el video tutorial