ALBÓNDIGAS ANTIMIGRAÑAS

Ayer celebraste el día de la Comunidad de Madrid a lo grande. Tu estado de conciencia llegó a tal grado de alteración que estuviste a punto de fusilar a dos turistas gabachos por no pronunciar bien nuestra erre sonora.

La migraña de esta mañana es insoportable. Abres el botiquín. Nada. Fiel a las políticas del gobierno de tu comunidad recortaste en gasto sanitario y sólo te quedan dos tiritas sin adhesivos. De remedios homoepáticos ni hablar. No te gustan las verduras, las hierbas aromáticas, nada que fotosintetice. Eres un carnívoro impenitente.

Menos mal que al ser ya algo viejuno pudiste estudiar una carrera universitaria, mecánica de fluidos ni más ni menos. Manos a la obra. Abres la nevera: cinta de lomo, filete de hígado, chuleta de Sajonia, carne picada…Eureca.

En un bol mezclas la carne picada con un huevo, pan rallado, un ajito picado y unas briznas de orégano. Con una cuchara haces formas esféricas de superficie A = πr2  . Sacas una cubitera y encajas las bolitas en su nuevo formato cuadricular. Ahora las bolitas habrán adquirido una superficie de A = L2

Metes la cubitera en el congelador. Mientras esperas tres horas intenta pensar en cosas placenteras (abril  ha sido un buen mes para el empleo). Más animado saca los cuadraditos de albóndigas congeladas, introdúcelas en un paño de tela y póntela sobre la sien.

¿Durante cuánto tiempo? Sien o dossientas veces.

Mientras esperas a que las albóndigas alcancen el punto de congelación, te recomendamos el visionado de este video tutorial que te ayudará a mitigar el dolor de cabeza.

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