LA CONSTELACIÓN GRAMA EN EL ANILLO VERDE DE VITORIA

Hace unas semanas tres habitantes de la constelación de Grama ( el reportero denuncia y maestro compostador Raúl, Antonio, alias Supercompost, y un tercero anónimo con su perro) visitaron los huertos de ocio de Abetxuco en Vitoria

fotohuertovitoriaA la derecha de la foto Supercompost de paisano

Renunciando a los poderes de Supercompost tomaron el tren rumbo a las huertas. Esta jornada de hermanamiento de la red de huertos con el anillo verde de Vitoria nos la relata a lo Frank Sinatra, a su manera, Raúl:

“Una delegación de grameros (un cánido y tres humanos) visitamos el mes pasado los Huertos de Urarte o de Abetxuko, en Vitoria. Nos quedamos alucinados de la que tienen allí montada. Para nosotros, una de las mejores iniciativas de huertos de ocio que existen en España.

Somnolientos y puntuales, a las 11 en el aparcamiento de Abetxuko. Iñaki salió a nuestro encuentro nada más vernos. Presentaciones de rigor, le explicamos qué es GRAMA, nuestro huerto, la Red de Huertos Urbanos de Madrid…”Anda, si yo visito de vez en cuando el blog de la Red…” Pues este es Antonio, uno de los que lo gestionan. El mundo, que es muy pequeño.

Iñaki trabaja en el Centro de Estudios Ambientales, organismo del Ayuntamiento. Su función es coordinar los Huertos de ocio de Vitoria. Sus gafas de sol le hacen parecer más joven de lo que es; pero si veis sus ojos, parece más joven aún. Tienen el brillo de quien disfruta al mismo tiempo con la educación, la gente y la tierra. Tres cosas que él conoce y que cuida.

Imaginaros que entráis en un parque público y que en lugar de parterres llenos de aromáticas o flores –o inútil césped- hay bancales de tomates, judías, calabazas. Y que un vecino lo cuida con tesón y esmero. Eso es los huertos de Abetxuko. Un espacio de 600 ha con 240 parcelas cultivadas por vecinos y por colectivos ciudadanos. Una casa para aperos, unos vestuarios, unos invernaderos y mucha ilusión.

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En los años 90 este espacio estaba degradado. En las inmediaciones del río había hortelanos en situación de alegalidad cultivaban lo que podían, entre escombros, basuras y dejadeces. En el 98 comenzaron un proyecto de restauración de los ríos de Vitoria, haciendo el cinturón verde del que tanto presumen y tanto disfrutan los vitorianos. Una finca acogió la demanda de huertos ciudadanos. Se quedó pequeña.

La instalación de Abetxuko se hizo a principios de la década de 2000. Un campo de fútbol abandonado a su suerte en un barrio que no se resignaba a ser abandonado a suerte. La fábrica de harinas es testigo de este proceso, levantada a la entrada de los huertos.

Iñaki nos cuenta el funcionamiento de la instalación. Le preguntamos y contesta, con pelos y señales. E incluso antes de preguntar ya está contestando. Los vecinos tienen que apuntarse a una lista de espera, hacer un curso previo de unas 60-90 horas y cuando lo terminan, tienen 5 años de cesión de una parcela de 75 m2. El agua la tienen a su disposición en albercas repartidas por la finca. Allí riegan a regadera. El suelo es fértil y agradecido: están en plena llanura de inundación del río.

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Nosotros, muertos de envidia. Con envidia de que un ayuntamiento tenga estas instalaciones, estas iniciativas, este cuidado por el entorno, esas ganas de huertos urbanos.

Pero Iñaki también tiene envidia. De la Red de Huertos. Están intentando que colectivos sociales soliciten espacios comunales en barrios en los que instalar huertos comunitarios autogestionados. Y nos cuenta que está “copiando” el blog de la Red para hacer uno propio con el que manejar los huertos escolares, los de ocio y los que surjan.

Esto es el mundo al revés. Nosotros en Madrid haciendo la casa por el tejado y ellos no encuentran tejas que poner a su techo ¿o es al revés? Yo creo que ninguno todavía ha tocado techo.

Quedamos en vernos en el futuro. Vitoria tendrá huertos comunitarios gestionados desde abajo; Madrid tendrá apoyo institucional para hacer horticultura urbana. Algún día pasará y nos encontraremos con una botella de vino de la tierra alavesa.

¡Aupa!

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