¿Cómo fabricar un vermicompostador low-cost?

¿Qué haríamos sin los superhéroes? No me refiero a esos engendros ridículos frutos del cruce entre un ratón y un hombre, a esos otros que por la picadura de una araña les da por inundar de telares las cornisas de los edificios o los que se ponen verdes porque un taxista les hace una pirula en la castellana y como respuesta queman contenedores o estropean marquesinas.

Me refiero a los superhéroes de barrio. En la Rehdmad contamos con dos fenómenos del procomún. Una mañana, de la forma más natural posible, mientras desayunaban un café con churros en el bar el Eduardo de la Calle Toledo , decidieron lanzarse a desarrollar un proyecto. No les hizo falta ni una matriz DAFO ni un análisis de riesgos: “¿Tenemos botes de pintura vacíos en el Campo de la cebada? Sí. ¿Y una grapadora?” Sí. “

Manu Mac Gyver hizo las preguntas. Raúl, el reportero denuncia y maestro compostador, respondió sin rodeos. De esta mezcla de saberes populares nació el primer vermicompostador de low-cost, fabricado a partir de materiales reutilizados, de fácil construcción y pequeño volumen.

El modelo lixivia que es una maravilla, así que lo han compartido con todos publicando su fabricación paso a paso en el boletín de Composta en red, que compartimos con todos vosotr@s.

Boletincompostaenred

Aquí la foto de nuestros superhéroes con el traje de faena. En el medio el amor platónico de todo superhéroe que se precie.

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