POLVO DE AZÚCAR SOBRE PLÁTANOS ENCEBOLLADOS

Lo tenías ya casi superado, pero la llamada de tu amiga para preguntarte por el verano te trasladó al paisaje gris de las vacaciones de agosto: Tus amigos solteros hablando de la suplencia de Casillas, los emparejados sobre la imposibilidad de dormir durante los primeros meses de vida de sus retoños, ni un tío interesante en un radio de 5 kilómetros, la misma salsa de ajo aceitosa que acompañaba a todas las comidas en el chiringuito, y para rematarlo, los tres últimos días de lluvias torrenciales que inundaron las calles del pueblo aislándote socialmente del resto por no tener guasap en el móvil.

Cuelgas el teléfono. Querrías hacer lo mismo contigo. Como aún guardas ciertas esperanzas por tu futuro entre la especie humana, decides probar primero con un suicidio culinario.

Ingredientes para el suicidio culinario

Azucar

Una cebolla

2 platanos de Canarias

Un billete de diez euros

Una tarjeta de crédito

Un yogur caducado

Sobre una tabla de madera esparces cuatro rayas de azúcar en sentido vertical ayudándote de una tarjeta bancaria (no vale de banca ética). Rodeando la tabla coloca una cebolla y dos plátanos de Canarias.

bodegon

Pela la cebolla para estimular los lagrimales. Enrolla el billete y esnifa las rayas de glúcidos. A continuación cómete los plátanos. El subidón de azúcar será tan grande que saldrás a la calle a correr como una loca. Tras cinco kilómetros recorridos a ritmo de récord municipal volverás a casa vacía.

Es el momento de comerse el yogur caducado. Cierra los ojos e imagina cómo será el primer día de vuelta al trabajo.

Como siempre un video tutorial.

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