VOCES EN LAS COMPOSTADORAS DE TABACALERA

“¡Ay, si las piedras hablaran!”. Esta era una de las frases enigmáticas favoritas de mi abuela. Cada vez que la pronunciaba esperaba una respuesta que nunca llegaba. ¿Qué dirían abuela? “¡Ay, alma de cántaro, pues que van a decir!”

Estas frases de mi abuela me dejaban en un estado de obnubilación del que tardaba horas en salir. Una vez fuera, entraba en un estado de actividad mental frenético en el  que no paraba de imaginarme conversaciones entre piedras:

-¿Perdona, te sobra algo de mica?

– Lo siento te has equivocado, soy un yeso.

– Ya decía yo que estabas muy blanquito para ser un bolo granítico.

Afortunadamente con la edad supere esta etapa que me desconectaba de la realidad. Pero hace unos días coincidí en la Tabacalera con  Raúl Urquiaga, nuestro maestro compostador.  Me comentó que retomaba las visitas a los compostadores de la red de huertos. Al final de la conversación añadió: “Ay, si los colémbolos hablaran!

¿Y qué dirían Raúl?  Pon la oreja en mi último post en el blog de compostaje urbano y comunitario.

Y la `puse. ¡Qué labia tienen los jodíos!