COMPOST SOCIOPOLÍTICO EN EL HUERTO UNIVERSITARIO DE SOMOSAGUAS

¡Cuántas veces he utilizado la palabra maquiavélica sin tener ni idea de su significado! Mi madre me conminaba a comerme las lentejas si quería bajar por la tarde a la calle a jugar con la pandilla. “Están maquiavélicas, no hay quien se las come”. Esa era mi respuesta ante el empedrado de arroz y leguminosas que me plantaba sobre la mesa.

Yo se la había oído a mi abuela refiriéndose al vecino del quinto cuando nos cruzábamos con él en el rellano de la escalera. “Uy, este hombre es maquiavélico, ni saluda ni dice esta boca es mía”.

Afortunadamente, mi falta de rigor al aplicarla en cualquier contexto ha terminado. Gracias al blog de la red de compostaje urbano me ha quedado claro el significado. En su visita al huerto universitario de Somosaguas “Sabia Bruta”, nuestro maestro compostador define así el compost maquiavélico de uno de sus bancales:

“Aquí todo vale para crecer frente a las demás plantas, no valen consideraciones morales. No sólo entran en juego los nutrientes, el agua, la luz, el suelo…, también son importantes la virtud y la fortuna: sólo las plantas dotadas de virtud crecerán en el bancal, imponiéndose a las demás y venciendo los designios de la fortuna (el pedrisco, la helada, la sequía…).

Adjuntamos el link a su último post, donde además aprenderéis a ubicar correctamente en vuestras frases conceptos como bancales Rousseaunianos o plantas proletarias.

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