PIZZA AL ESTILO PISA

En las últimas semanas has perdido motivación por el mundo culinario. Parececes incapaz de salir de los diez platos y los treinta ingredientes que manejas habitualmente entre las cuatro paredes de tu cocina. Sientes que no evolucionas. Se te ha gripado la creatividad.

Has comprado libros de cocina, no te pierdes ningún reallity televisivo donde estresados vestidos de blanco intentan elaborar un plato innovador a partir de hojas de lechugas. Aún así no das con la tecla que te despierte del estado de mediocridad sensorial en el que pareces varado.

Necesitas un gurú, un sanador, alguién externo a este mundo de olores y sabores que abra de nuevo tus canales sensitivos. Un lenguaje nuevo. Eso es, desaprender para volver a construir.

Empiezas a disipar la niebla de tu cabeza. Cierras los ojos. Aparece una M que se va esfumando poco a poco, como las estelas de los aviones al paso de los minutos. La nube de gases se reestructura. La M viró y ahora es una W. Esa es la señal.

Llamas a tu amigo Wenceslao, profesor de secundaria. La semana pasada estuvisteis charlando sobre la nueva ley de educación impulsada por el ministro Wert y sobre los resultados del último informe Pisa.

– Wenceslao, mándame por email una receta de cocina al estilo Pisa, como si fuese un alumno de secundaria. He de mejorar mi cocina sensorial para el 2014.

Al minuto recibí el mensaje. Me enfrenté a la receta con confianza. Wenceslao y Wert me ayudarían a reformar mi anquilosada cocina y a mejorar mis expectativas sensoriales.

Ingredientes:

– ¼ de 1000 ml de H20

– 500 mg de polvo fino obtenido de cereal molido

– Cloruro sódico al libre albedrío.

Solanum lycopersicumfrito

– Queso de pasta dura en virutas finas de origen transalpino

– Secciones elipsoidales de productos derivados del cerdo

Metodología a seguir:

A partir de los tres primeros ingredientes elaborar una figura geométrica de superficie ΠR2. El valor de R deberá ser aquel que satisfaga el apetito de un grupo de comensales de la ciudad de Pucela que salió de la estación de ferrocarril en un tren a las 08:00 de la mañana que circulaba a una velocidad de 80 Km/h y que a 200 km de Madrid se cruzó con otro tren donde una chica tiraba una pelota de papel de aluminio, en dirección opuesta al vagón de los de Pucela, con una Vy = 30 m/s.

Una vez elaborada la superficie, que deberá tener un tono blancuzco, aplicar una fuerza centrípeta ayudándose de las extremidades superiores. Reposar la superficie en la mesa y colocar los elipsoides de restos porcinos al azar. Rallar el queso de origen transalpino e introducir en el horno a una temperatura dos veces superior al punto de ebullición del elemento líquido más indispensable para la vida de los organismos aeróbicos.

Sacar la superficie alimenticia a los 2700 segundos y dividir en isósceles.

El resultado fue excelente: Una bola enorme roja con incrustaciones de cristales sódicos que al girar desprendía una lluvia amarilla que evocaba  paisajes transalpinos.

La he colgado en el techo del comedor de mi casa para amenizar las próximas reuniones navideñas.

Como siempre un vídeo tutorial.

Anuncios