ENROQUE DE SOLOMILLO EN SALSA DE OPORTO ETÉREO

Miércoles 11:00 de la mañana. Estás más animada. Hoy te toca Pilates a las 18:00, una de tus citas ineludibles de la semana que te permite relajarte y soltar las tensiones laborales que empezaron a acumularse nada más levantarte el lunes a las 07:00.

Aunque te preguntas qué es mejor, si lo terapéutico del ejercicio o lo durito que te deja la zona abdominal. Desde que vas a Pilates tu vida afectiva ha dado un salto de calidad.

En cualquier caso, tienes claro que el miércoles la comida ha de ser ligerita. A las 14:00 sales de la oficina con tus compañeras de trabajo. Echas una ojeada al menú. Es difícil seguir una dieta sana en Madrid, el filetaco y la carnaza inundan todos los comedores. De las siete opciones de primero y de segundo hay un reducto verde, una Galia para los vegetarianos: Tofu con quinoa salteada con berros.

Tus compañeras optan por la ganadería porcina, piden como plato único un solomillo de cerdo en salsa de Oporto. El camarero les ha dicho que viene con puré de patatas y es muy contundente. Sólo Alicia, sentada a tu derecha, pide el plato Galo.

Comienza la partida. Los primeros en llegar son los Galos. Esperáis educadamente los porcinos lusos. La verdad es que vuestros platos comparados con el barroquismo de los solomillos parecen una performance de arte povera.

Alicia y tú os miráis. Sentís la complicidad. Como si fueseis una pareja de mus habitual os guiñáis un ojo. Abres el bolso para palpar el elixir. Localizado. Alicia te da el pie: “¿Chicas vosotras no vais a Pilates por las tardes?”.

Sacas el botecito de éter y lo viertes sobre un pañuelo de papel. Echas el brazo alrededor del cuello de tu compañera de la izquierda y la conduces a los brazos de Morfeo. Sin tiempo de reacción para la otra comensal, pasas el pañuelo a Alicia que lo desliza sobre la pituitaria de su compañera de la derecha.

Es el momento del enroque. Tu plato corre dos lugares hacia la derecha, el solomillo salta a Alicia y se coloca en tu lugar. Alicia se enroca con la lirona de tu izquierda.

Recuerda que este movimiento sensorial podrás realizarlo siempre que tu plato galo no esté amenazado por un comensal despierto.

Como siempre un vídeo tutorial

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