SOUFFLÉ ADOQUINADO

Empiezas el año con aires renovados. Las declaraciones del ministro de Guindos te han insuflado optimismo por la vena.

La economía crecerá un dos por ciento y se nos quitará el miedo a perder el trabajo. Esta buena nueva te impregna de un hasta entonces desconocido espíritu aventurero y aprovechas para llevarlo a tu dieta culinaria sensorial.

Fuera incertidumbre y arraigo localista. Decides ampliar tu círculo de abastecimiento de víveres y emprendes la preparación de tu primera receta fuera de los límites de tu provincia.

Quieres crecer. Cipreses, Zaragoza, el Pilar, son imágenes que acuden a tu mente. Para abaratar costes, aún estás en paro, viajarás a Zaragoza de polizón.

Acudes a la Estación de Mendez Álvaro. Localizas el bus a la ciudad maña. Aprovechas el despiste del conductor para meterte en la zona de maletas. No olvides el terbasmin por si sufres un episodio de miedo al cambio.

Ya en tu destino, dirígite a una tienda de souvenirs del entorno del Pilar y compra 40 caramelos de Adoquines. Para volver a Madrid utiliza el mismo método. Comprueba que el bus es el correcto.

En Madrid compra un paquete de harina, en el chino de tu barrio, para no emitir más dióxido de carbono en tus compras. En casa prepara el siguiente kit:

– 6 caramelos adoquinados

– Un pulverizador de agua

– 300 gramos de harina

– Un plato hondo.

Sal a la calle, busca una transitada. Localizado tu entorno sensorial, desenvuelve los caramelos adoquinados y rocíalos con agua usando el pulverizador.

A continuación pégalos en la suela de los zapatos. Enseguida notarás el efecto soufllé. Te habrás elevado un 2-3 % sobre tu altura media. Con esta posición de dominancia comienza a andar.

Cuando la resistencia del asafalto a tu marcha, fruto de la película pringosa-acaramelada, te impida caminar, saca el paquete de harina y embadúrnate cara, cuello y manos. Deposita el plato hondo en el asfalto.

Empieza a moverte como un mimo, transmite tu energía, transgrede, comunica. Clin, clin, clin. Tus tres primeras monedas. Ves, ya has encontrado un trabajo.

Uy, cien metros calle arriba viene una pareja de policías. Intentas salir corriendo con el jornal, pero no puedes moverte. En realidad no te preocupa, ya has perdido el miedo a perder tu trabajo.

Como siempre un vídeo tutorial.

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