ROMANESCU AL FIBONACCI

Desde que te apuntaste al grupo de consumo tu dieta se ha vuelto más sana y equilibrada, más justa con los productores locales y respetuosa con el medio ambiente.

Tu nivel cultural también ha dado un salto de calidad. Has descubierto verduras con formas tan marcianas como sus nombres: Chirivia, borraja, romanescu y escarola.

Lo que ocurre es que eres incapaz de comerlas. No sabes por dónde meterles mano. Lo has intentado varias veces, pero al final surge dentro de tu aparato digestivo un rechazo en forma de reflujo que te impide la ingesta.

Todos las personas que alguna vez comieron carne experimentan esta oclusión intestinal a las verduras con nombres esotéricos. Es imprescindible que los miembros más veteranos del grupo de consumo acompañen en este viaje iniciático a los nuevos integrantes del agroecologismo urbano.

Os vamos a contar la receta para consumir estas verduras como si fuesen patatas fritas con ketchup. Una receta tan secreta como la de la Coca-Cola, nunca antes revelada, pero que queremos compartir con todo el universo.

Es hora de que abramos nuestros estómagos a estas hortalizas tan difíciles de encontrar en los circuitos de consumo habituales.

Ingredientes

– Un miembro veterano del grupo de consumo.

– 200 caracoles terciaditos.

– Un romanescu.

– Una borraja.

– Una chirivia.

– Una escarola.

Preparación

Un día antes coge los 200 caracoles y colócalos sobre las paredes y techo de tu casa.

Al día siguiente, comprueba que los caracoles están fuertemente pegados a las paredes. Confirmado este punto, llama al veterano del grupo de consumo. En la elaboración de la receta tendrá el rol de gurú. Debes seguir todas sus consignas.

Tras airear la escarola por toda la cocina a modo de pompom para purificar de proteínas animales el ambiente, el gurú cogerá la borraja y en crudo ( sin pelar, ni cocer ) te la restregará por brazos y espalda.

Los pelos punzantes de la borraja habrán levantado ligeramente tu epidermis. El gurú pasará sus dedos por los rastros de sangre y trazará sobre tus pómulos dos líneas oblícuas.

Ya estás preparado para la siguiente fase: el trance.

Para entrar en este estado liberador mirarás fijamente durante 10 minutos la estructura del romanescu. Cuando acuda a tu mente la sucesión de Fibonacci que esconde su geometría fractal, el bautismo iniciático habrá empezado: 0,1,1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55…

En ese instante tu cuerpo se abalanzará hacia las paredes. Talonando sobre los caracoles de la pared, a modo de alpinista, recorrerás toda la casa sin tocar el suelo.

El proceso de metaformosis ya está avanzado. Cuando tu cuerpo decida bajar de las alturas, erguido, de forma natural, pero con jerarquía, abrirá la nevera, tomará la Chirivia, la pasará por agua y la morderá sin vacilación.

Al tragar, te girarás hacia tu gurú y le dirás: “ Es muy buena para reducir los niveles de colesterol en sangre”.

Como siempre un vídeo tutorial aclaratorio.

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