DISRUPCIÓN DE TEXTURAS

Hace unas semanas acudí a firmar el finiquito a la oficina de una conocida empresa que gana casi todos los concursos de campañas de sensibilización ambiental en Madrid.

Al preguntar por la que había sido mi promotora, una chica anunció en voz alta:

– ¡Martaaaaa, está aquí uno de tus educadores!.

– Soy más bien un deseducador. Para educar primero hay que deseducar. – Le contesté con impostado aire de deseducador estrella.

– Menos mal que nos lo dices ahora que terminó la campaña. Así que hemos estado trabajando con un disruptor.- Me comentó con aires de promotora diva.

Ya no me pude quitar esa palabra de la cabeza en toda la mañana. DISRUPTOR. Creo que entendía el significado, de lo que estaba seguro es que no existía ese vocablo en castellano. – Me dije a mí mismo con aire impostado de tertuliano estrella.

Al llegar al barrio, a punto de abrir el portal de casa, con la palabra aún retumbando en mi cerebro, otro vocablo recitado por un rapsoda retro-urbanita produjo un efecto sinérgico sobre mi disrupción:

– “ ¡El Afiladoorrrrrrrr!”.

Me quedé mirando absorto a su mobilette y al mecanismo que desprendía destellos luminosos al paso de los metales por una piedra circular giratoria.

– ¿Quieres que te afile los cuchillos, chaval?

– Yo soy más de desafilar.- Le comenté con impostado aire de consumidor de programas de cocina creativa.

– Tú lo que eres es un disruptor de pastel.- Me contestó el afilador con aires de desafilador.

Agradecí que el afilador disruptor me bajara de las nubes. Entendí su respuesta como un envite a mi soberbia culinaria. No debía quedarme en la superficialidad, en el nombre de los platos, en su literatura, tenía que materializar la nueva inspiración: Cocinar como un disruptor.

Subí a casa. Cogí los mejores cuchillos de cocina y se los bajé.

– Quiero que me los desafiles lo mejor que sepas. Que los melles

– Llevo años esperando que me pidan esto.- Contestó con una mirada complice de verdadero disruptor.

El afilador cambio la piedra lisa por otra de aspecto dentellado y comenzó a percutir los cuchillos sobre ella. Parecía un artesano forjando la cubertería del Santo Grillao.

Hizo un trabajo fino, de profesional. Me entregó los inmaculados imperfectos metales y subí a casa excitado.

Vacíe todos los víveres de la nevera para crear la nueva receta disruptora. El desafilador no me defraudó. Las armas eran incapaces de partir ningún tipo de textura. Hasta el queso de untar se resbalaba por sus hojas .

Como no podían partir nada con formas apetecibles, hice una bolsa con tuppers y compartí toda la despensa con el banco de alimentos de mi barrio.

Al volver a casa consulté el diccionario de la RAE: Consultar palabra. Disruptor. Resultado de la búsqueda: La palabra disruptor no está en el diccionario.

Aportamos una imagen disruptora para la elaboración de la receta.

disrupcion

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