Menú Sensorial de Noche Buena

Esta Noche Buena te toca cocinar en casa y quieres impresionar a tus familiares. No quieres transitar por los platos típicos Navideños; Besugo, paletilla de cordero, cabrito, pavo ( en formato 3d, no el de lonchas envasadas que sueles consumir); tampoco tienes el dinero para hacer una deriva por el mercado de tu barrio en busca de estos tópicos, así que encaras el reto culinario desde la creatividad y tus pocos recursos, como si fuese tu tesis doctoral.

Como no has podido acceder a la Universidad por la cuantía elevada de las tasas, acudes a la peluquería de tu barrio en busca de la figura del “director de tesis”.

Mientras te cortas el pelo (sin lavar, te hace falta el dinero por si vuelven a subir algún impuesto) , pides a tu peluquero toda la documentación que tenga en el revistero sobre gastronomía e innovación.

Entre toda la bibliografía culinaria ( descartas las páginas de recetas del hola y el semana por ser demasiado obvias, ya que necesitan mucha materia prima para su elaboración ) te llama la atención un artículo aparecido en el Muy interesante :

Unos gusanos de seda alimentados con grafeno han producido hebras que conducen la electricidad y son el doble de resistentes que las normales”. 

Un grupo de científicos chinos, más listos que el hambre, rociaron unas moreras con una solución acuosa que contenía 0,2 % de grafeno. Como resultado de la ingesta de la morera enriquecida, la seda producida por los gusanos resultó ser de una resistencia extrema.

Tras leer esta noticia vuelves a casa en estado de oxidación, liberando electrones de creatividad. En pocas horas haces una compra navideña por internet:

– 1 kilo de gusanos de seda

– 1l de solución acuosa con 0,2 % de grafeno

– 1 kilo de morera

– 2 barras de pan

Una semana antes del 24 de diciembre ceba a los gusanos con la morera enriquecida en grafeno.

Dos días antes de la cena empieza a recolectar la seda superconductora. Aunque ya debes notar al tacto la dureza, sácala una noche antes de la cena a la terraza para que le dé el aire de la sierra de Guadarrama, toda ayuda viene bien para fortalecer la seda.

Ya en la mesa reparte la cubertería de plata entre tus invitados. Cada comensal deberá sujetar en cada mano un cuchillo y un tenedor en posición vertical.

A continuación extiende los hilos de seda resistente y conductora, atándolos en cada cubierto. La idea es ir tejiendo una especie de pentagrama.

Una vez tejidas las líneas de seda, coge un cuchillo de punta afilada y rózalas como si estuvieses tocando una guitarra.

Tras escuchar la melodía de Noche de Paz, reparte el pan duro y manda a tus familiares a la Misa del Gallo de la parroquia del barrio.

Empapándolo con una solución acuosa al 0,2 % de agua bendita las penas serán más llevaderas.

Como siempre un tutorial por si te atascas con la partitura

Atún a la Veneciana

La nueva cocina intenta aplicar técnicas artísticas a sus recetas: Juegan con volúmenes, sensaciones, colores, texturas, puestas en escenas de los ingredientes sobre el plato.

Nunca comer resultó una experiencia tan unida al arte como en la actualidad.

Nosotros queremos darle la vuelta al concepto de arte en la cocina. No apostamos por el arte en la elaboración de la receta, sino por el arte en el acto de comer.

Os sugerimos la siguiente receta de cocina sensorial para buscar y encontrar en los contenedores del arte la comida que más os apetezca.

Ingredientes

Elaboración

-Coge el lomo de atún y córtalo en 2 rodajas generosas. Reserva una en la nevera para otros eventos.

-La otra raja marínala con soja, azúcar moreno y 2 cucharaditas soperas de harina

– Busca en la web de inauguraciones una galería de arte que exponga arte conceptual o se dedique a la performance.

– Una vez elegida, vístete con tu mejor calzado y coloca la raja de atún sobre la tabla de madera. El mejunje anterior ayudará a fijar el atún sobre la madera

atun

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Pescado aromatizado con flores del huerto mediterráneo

Esta es una receta que te hará volar, pensada para degustar al borde del mar mediterráneo.

Las patatas bravas, las rabas de calamar o las dacsas de atún te parecerán sonidos de resonancia neolítica comparada con la armonía que destila este plato de surfing-art.

Apunta los ingredientes:

– Unos pétalos de flores de rúcula (muy utilizados en alta cocina que dan un toque blanco y regusto a rúcula al pescado – se puede sustituir por la rúcula salvaje que sale en todos los huertos y que desechamos por no saber que es comestible)

– Unas flores de borraja (de propiedades diuréticas y un intenso color azul). Atrae insectos polinizadores.

– Miel de romero.

– Un bañador.

Sigue estos pasos:

Sobre las 19:00 h, en la terraza del apartamento costero de tus padres o del piso de alquiler en tercera línea de playa, con el bañador puesto ( turbo para chicos y mini coulot para chicas, preferentemente) embadúrnate de miel de romero.

Con el cuerpo en estado melífluo, échate las flores de las plantas hortícolas por toda la epidermis.

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DISRUPCIÓN DE TEXTURAS

Hace unas semanas acudí a firmar el finiquito a la oficina de una conocida empresa que gana casi todos los concursos de campañas de sensibilización ambiental en Madrid.

Al preguntar por la que había sido mi promotora, una chica anunció en voz alta:

– ¡Martaaaaa, está aquí uno de tus educadores!.

– Soy más bien un deseducador. Para educar primero hay que deseducar. – Le contesté con impostado aire de deseducador estrella.

– Menos mal que nos lo dices ahora que terminó la campaña. Así que hemos estado trabajando con un disruptor.- Me comentó con aires de promotora diva.

Ya no me pude quitar esa palabra de la cabeza en toda la mañana. DISRUPTOR. Creo que entendía el significado, de lo que estaba seguro es que no existía ese vocablo en castellano. – Me dije a mí mismo con aire impostado de tertuliano estrella.

Al llegar al barrio, a punto de abrir el portal de casa, con la palabra aún retumbando en mi cerebro, otro vocablo recitado por un rapsoda retro-urbanita produjo un efecto sinérgico sobre mi disrupción:

– “ ¡El Afiladoorrrrrrrr!”.

Me quedé mirando absorto a su mobilette y al mecanismo que desprendía destellos luminosos al paso de los metales por una piedra circular giratoria.

– ¿Quieres que te afile los cuchillos, chaval?

– Yo soy más de desafilar.- Le comenté con impostado aire de consumidor de programas de cocina creativa.

– Tú lo que eres es un disruptor de pastel.- Me contestó el afilador con aires de desafilador.

Agradecí que el afilador disruptor me bajara de las nubes. Entendí su respuesta como un envite a mi soberbia culinaria. No debía quedarme en la superficialidad, en el nombre de los platos, en su literatura, tenía que materializar la nueva inspiración: Cocinar como un disruptor.

Subí a casa. Cogí los mejores cuchillos de cocina y se los bajé.

– Quiero que me los desafiles lo mejor que sepas. Que los melles

– Llevo años esperando que me pidan esto.- Contestó con una mirada complice de verdadero disruptor.

El afilador cambio la piedra lisa por otra de aspecto dentellado y comenzó a percutir los cuchillos sobre ella. Parecía un artesano forjando la cubertería del Santo Grillao.

Hizo un trabajo fino, de profesional. Me entregó los inmaculados imperfectos metales y subí a casa excitado.

Vacíe todos los víveres de la nevera para crear la nueva receta disruptora. El desafilador no me defraudó. Las armas eran incapaces de partir ningún tipo de textura. Hasta el queso de untar se resbalaba por sus hojas .

Como no podían partir nada con formas apetecibles, hice una bolsa con tuppers y compartí toda la despensa con el banco de alimentos de mi barrio.

Al volver a casa consulté el diccionario de la RAE: Consultar palabra. Disruptor. Resultado de la búsqueda: La palabra disruptor no está en el diccionario.

Aportamos una imagen disruptora para la elaboración de la receta.

disrupcion

HACKEDONIA DE FRUTAS

El gusto, el olfato, la textura, la imaginación, la química, son fundamentales para la elaboración de una buena receta.

Sin embargo, tan importante como estos ingredientes es el lenguaje. Quizás el primordial.

La pectina gelifica las confituras, el nitrógeno líquido permite cocer en frío, pero el relato es más impactante que cualquier técnica de cocina. Lo infla todo, da más volumen a los platos que la levadura.

Quería rizar el rizo, trazar tirabuzones en la cocina. Comprendí que a este nuevo espacio sensorial sólo podía llegar a través del lenguaje.

¿Pero dónde impregnarme de un nuevo lenguaje que me permitiese elaborar una receta sensorial rompedora? Una palabra acudía a mi mente: La deriva.

Sí, ese era el camino. Una deriva por los lugares de Madrid consagrados a la innovación y al relato. Sólo tenía que abrir los oídos y anotar conversaciones. Y si podía acompañarlas con dibujos emulando a los cocineros gurús de la vanguardia culinaria, el relato se enriquecería. Sí, documentar el relato.

Así que con mi libreta me dirigí a Intermedia Matadero y a Medialab Prado.

Estas fueros algunas de mis notas ( no conseguí dibujar nada, tengo obstruido el canal 2D de mi hemisferio izquierdo).

Escena 1: Intermediae Matadero

Entro en una sala. Un grupo de personas se sientan alrededor de una mesa rectangular para hablar de un proyecto de innovación ciudadana. Me cuelo en la reunión. La moderadora se sienta en uno de los lados más cortos del rectángulo, como presidiendo la mesa:

– “ Al final no he conseguido hackear la mesa. Me he sentado presidiendo, algo que pretendíamos evitar con este prototipo de horizontalidad en el debate de propuestas”

Se me erizaron las papilas gustativas. Anoté emocionado: “hackeo: comodín, moderno, rotundo”

Escena 2: Medialab Prado

Estoy paseando por la calle Alameda. Me encuentro una persona que hace unos meses me preguntó por una iniciativa que lanzamos desde Esta es una plaza, que consistía en plantar en los alcorques vacíos y deteriorados del barrio de Lavapiés.

Tras saludarnos, me invita a acudir a la plaza situada a la entrada del MediaLab:

– “ Mira hemos hackeado estos alcorques con plantitas, ¿han quedado bien, verdad?

Se me encogen los dedos de los pies. Anoto emocionado: “Hackeo: comodín, moderno, rotundo”

Después de la deriva tengo claro la idea para mi nueva e impactante receta de cocina sensorial. Quizás me lleve tres años. Pero lo importante no es el resultado, sino el proceso. Eso sí, lo grabaré todo para que pueda prototiparse.

Anoto en mi libreta: “Hackedonia de frutas: Comodín, moderno, rotunda. Aprovechar la experiencia de un artista guiri con frutales para hackearla”