Hoja de col al estilo Tex Mex-3R

Quien se haya comido alguna vez una hoja de col, berza, brocolí o romanesco y haya experimentado un tobogán de sensaciones organolépticas que dé un paso al frente o recite un verso de Bertol Brecht en su lengua materna.

Vemos que ningún seguidor de estas recetas recita en alemán. No os sintáis mal, una hoja cocida de brassicas no está entre las 10 cosas más interesantes que uno no debe perderse en un viaje a Alemania.

Con la propuesta de esta nueva receta de cocina sensorial intentaremos convertir una simple hoja de col en un plato que os transporte a la sabrosa frontera gastronómica entre Texas y México, a la famosa comida estilo tex-mex.

Pero iremos un paso más allá, añadiremos a la receta de fusión una dimensión ambiental, fomentando el no desperdicio de alimentos.

Ingredientes

– Una hoja de col.

– Una salsa de pimientos Oleoresina puro premiun.

– Un botella de tequila.

– Dos pistolas de juguete. ( si no tienes, un par de fuets ).

– Un pack de yogures caducados ( si no tienes, cualquier lata o producto en dudoso estado que duerma en la nevera ).

– Un sombrero de paja.

Elaboración

Acude al huerto urbano de tu barrio y pide un par de hojas de col que no vayan a echar al compostador. No importa si tienen algún agujerito producto de la acción devoradora de las orugas.

Ya en casa ( no hace falta que laves la hoja ), aplica sobre ella la salsa de pimientos Oleoresina puro premiun. Como nos cuenta en su blog Jordi Blanchadell, este extracto de pimienta es uno de los más picantes del mundo, sólo apto para faquires del picante.

Con tres gotitas bastará. Antes de ingerir la col chingona, pon a mano el tequila y los productos de consumo que tengas pasaditos de fecha por casa.

Cúbrete la cabeza con el sombrero de paja, introduce las pistolas en los bolsillos del pantalón ( o las barras de fuet si no quieres usar plástico ) y muerde un cachito de col con salsa.

Al instante notarás un fuego interior abrasador ( un calor 9 millones de veces mayor que andar descalzo por la arena de una playa mediterránea un día de canícula veraniega ). Agarra el tequila y toma tragos largos, como si llevarás una semana sin beber agua.

Aún sentirás derretirse tus vísceras. Es el momento de comerte todos los productos caducados que encuentres por casa, el picante matará cualquier hongo o patógeno.

Sigue bebiendo tequila, güey. Desenfunda las pistolas o las barras de fuet. Grita “Viva México Cabrones”.

Cuando se haya pasado el quemazón de garganta intenta hablar. Si no puedes manda un whataspp a tu lugar de trabajo contándoles que has pillado una gastroenteritis y no irás a trabajar mañana.

Aprovecha para echarte una siestecita de 3 horas al estilo tex-mex, el estrés laboral te está pasando factura. Cúbrete los ojos con el sombrero de paja para que no te desvele la claridad.

Si no puedes conciliar el sueño por el infierno interior, te sugerimos escuchar la siguiente melodía fronteriza mestiza para caer en brazos de Morfeo.

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Pizza con cookies al té verde

 

Hace unos días me llegó a través de una red social un artículo de Elizabet Roselló sobre el diseño ficción. El texto empezaba con tanta fuerza que me enganchó hasta el final:

Ante las nuevas lógicas y modelos de sociedad, cultura y economía, se necesitan nuevos imaginarios de futuro y nuevas herramientas para construirlos. El diseño ficción es una nueva metodología que nos permite prototipar objetos tangibles, con una estética concreta deliberada y una propiedad narrativa implícita. Con estos objetos podemos viajar a escenarios de futuro y reflexionar sobre cómo queremos nuestro mañana”.

El artículo despertó en mí el ejercicio de prototipar una receta de cocina sensorial que me transportase a un futuro deseable, que era definido en el artículo como el futuro deseado por la sociedad o por un colectivo específico.

Como un grupo de amigos del huerto urbano de mi barrio queríamos viajar a Londres para entrevistarnos con agrourbanitas guiris, acepté el reto de Roselló de diseñar una herramienta para prototipar un viaje a nuestro futuro deseable a través de la cocina.

El prototipo sería diegético: mediante un objeto tangible (utilizándolo o viéndolo), me adentraría en el escenario ficticio al que pertenecía y así cuestionaría ese escenario.

Con la receta diegética en la cabeza llamé a mis amigos. Los cité en mi casa a las 17:00 en punto. Les dije que trajesen las mochilas. Nos íbamos a Londres.

Ingredientes para la receta de diseño ficción

– Una pizza Low Cost ( mejor congelada )

– Té verde ( del bueno, no compres marca blanca, please )

– Surtido de cookies

– Burlete de espuma

Elaboración

La pizza será el objeto tangible que ejercerá de ingrediente diegético. A pesar de ser un producto que relacionamos con Italia ( góndolas, camisas a rayas, gafas de sol molonas ), cuestionaremos su identidad geográfica y nos servirá como vector para transportarnos a nuestro futuro deseable: Londres

Sigue estos pasos si tú también quieres ir a Londres a coste de pizza congelada:

– Revisa las ventanas de tu casa. Asegúrate que están bien aisladas de corrientes de aire. Si no es así, coloca tiras de burlete.

– Una vez revisadas. Cierra todas las ventanas.

– Introduce la pizza en el horno a las 09:00 a.m. o’clock. Prográmalo a 250 grados durante ocho horas.

– Coloca las cookies en la mesa del comedor antes de las 10:00 a.m o’clock.

– Prepara el té a las 10:10 a.m. Una vez caliente, viértelo en un termo y ponlo junto a las cookies.

– A las 11:30 ya debes sentir picores en la garganta y escozor de ojos. Es la señal para salir de casa. Vístete con unos pantalones rojos a cuadros y aprovecha para hacer los recados rutinarios por el comercio local del barrio. Si es día de mercadillo acude para ir entrando en situación.

– A las 16:55 regresa al portal de casa a recibir a tus amigos

– A las 16: 58 subid por las escaleras hasta la puerta de la casa.

Si has programado bien el horno al abrir la puerta de casa una bruma gris habrá invadido todas las estancias. Si la niebla es muy densa cubriros con un pañuelito las vías respiratorias.

Invita a tus amigos a pasar al comedor donde les estará esperando las cookies y el té verde. 

Cuando la atmósfera se vuelva anaeróbica y echéis de menos la comida de España abrid las ventanas y regresad. 

Como siempre, os adjuntamos una imagen guía para iluminaros en la elbaoración de la receta

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Ensalada de Perseidas en entornos con contaminación lumínica

Paseando un día de agosto por la calle Cabestreros de Lavapiés alcé la cabeza y me topé con una lluvia de Perseidas . Era la primera vez en mi vida que contemplaba este fenómeno en el centro de Madrid, eternamente contaminado por el alumbrado nocturno.

El balcón representaba una lluvia de estrellas esculpidas en poliuretano con motivo del concurso de engalanamiento de balcones de las fiestas populares de lavapiés, pero sensorialmente me trasladó a una noche oscura perforada por los destellos lumínicos de una cascada de meteoritos que se desintegraba al contacto con la atmósfera.

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Esta sensación me hizo plantearme si podría recrear una noche de San Lorenzo salpicada por perseidas a través de un plato de cocina sensorial.

No quería contaminarme de otros intentos culinarios por recrear este evento atmosférico anual, así que rehuí de documentarme en programas televisivos de cocina, blogs gastronómicos o fotos de instagram.

Para inspirarme pasé una noche en un huerto urbano cubriéndome los ojos con una venda negra. Al día siguiente ya tenía en la cabeza la receta.

Estos son los pasos que deberéis seguir para degustar una noche de San Lorenzo bajo condiciones de contaminación lumínica

Ingredientes

Medio melón ( si está durito mejor )

Medio calabacín

Una lámina de puerro

Un colutorio

Un molde de asteroides ( para personas con pulso frágil o con nula destreza para dibujar )

Vamos a elaborar una lluvia de perseidas con frutas y hortalizas blancas que simulen el aspecto lechoso de las estrellas.

Utilizaremos un molde de estrellas si de media en vuestro periodo escolar en la asignatura de dibujo estuvisteis por debajo del 6. Parece fácil, pero los brazos de las estrellas requieren cierta habilidad manual.

A mano, si en tus genes late Da Vinci, o con el molde, si eran tus padres quienes te hacían los trabajos manuales, recortar varias estrellas a partir de rodajas de melón y de calabacín.

Es mejor elegir un melón sin madurar porque maduro tiene mucha agua y será complicado recortar las perseidas. Con el calabacín proceder recortando rodajas de grosor medio, si las partís muy finitas las estrellas pueden implosionar.

A continuación, pelar el puerro seleccionando la primera capa de la liliácea. Debido a la textura fibrosa del puerro, os recomendamos dibujar previamente las perseidas sobre la lámina para recortarla después con vuestro mejor cuchillo afilado.

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Una vez perfilada la blanca constelación, salir al balcón o ventana de una habitación que dé a la calle a partir de las 12 de la noche.

introducir las perseidas en la boca y tragar un buchito de colutorio. Éste provocará un escozor agudo en el interior de la cavidad bucal que os ayudará a expulsar con más velocidad la lluvia de meteoritos.

Bien ubicados, cuando el picor bucal os haga llorar sintiendo que os va a explotar la piñata, mirar al cielo, pensar un deseo y expulsar la lluvia de perseidas.

Si desde la calle escucháis un sonido que inunda el firmamento, “ Joputa” , vuestro deseo se cumplirá.

ENSALADA MEDITERRÁNEA EN BAÑO DE COQUINAS

Las lluvias del mes de mayo están provocando que nuestro cuerpo se esté acostumbrando a un clima ficticio, en discordancia con las temperaturas propias del verano que ya rozamos.

Sientes un frescor anómalo, propio de una primavera nórdica, pero en breve, el gurú de los cirros y nimboestratos, el gran Maldonado, anunciará en su web temperaturas de 40 grados para los meses de estío.

La siguiente receta sensorial intentará mitigar esta sensación de canícula, transportándonos a un medio acuoso que nos permitirá seguir engañando a nuestro cuerpo.

Ingredientes

Dos cesta de verduras con hortalizas de raíz y de hoja de un grupo de consumo

50 gramos de coquinas

Unas gafas de piscina

Un molde circular

Uno palo de pinchos moruno

Gelatina

Un vaso de vino de la terreta

Elaboración

Pide en tu grupo de consumo dos cestas colmaditas de puerros, cebollas, remolachas, ajos, lechugas y espinacas, suelen venir con una gran cantidad de tierra.

Si no participas en un grupo de consumo, llama a un amigo de Lavapiés, seguro que te podrá pedir ese par de cestas del suyo.

Una vez en casa llena la bañera de agua caliente por la mitad ( si no tienes bañera llama a un amigo con nómina y piso en propiedad, seguramente tendrá una ).

A continuación vierte el contenido de las cestas de verduras en la bañera para conseguir el paisaje de aguas turbias tan característico de la primera franja de baño en las playas del mediterráneo, donde se concentra el 95 % de bañistas en agosto.

Con el agua bien calentita, introduce un termómetro para asegurarte que la temperatura está por encima de los 25 º C, echa las coquinas.

Acto seguido recorta con el molde circular la barra de gelatina, saca tres o cuatro secciones, evocarán la fauna más singular del mediterráneo estival, las medusas.

Ajústate las gafas de bucear, engancha el pincho moruno, coge aire y sumérgete en este escenario sensorial que has creado en el cuarto de baño: fluye por las aguas limosas, esquiva las medusas de gelatina, busca las coquinas enterradas en el fondo de la bañera e intenta ensartar en el pincho las hortalizas de raíz y hoja ( juega con las distintas texturas y colores; ahora puerro más espinaca, luego remolacha más lechuga)

Cuando el aire escasee en tus pulmones, vuelve a la superficie, dale un mordisco al tesoro de verduras, acompañándolo con un tragito de vino de la terreta que habrás colocado estratégicamente en el borde de la bañera.

Relájate y deja también fluir los líquidos de tu interior en el caribe de aguas turbias.

Como siempre un video sensorial que os ayudará a transportaros a este ambiente mediterráneo para la preparación de la receta : “Composición sonora de meadas, obras de artista Mikel R. Nieto, encuadrada dentro del proyecto Paraíso (In) habitado”

Desayuno continental con manitas de cerdo

A veces al despertar experimentas la sensación de que te has caído por el agujero de la cama, apareciendo en el universo de Alicia y las mil maravillas:

¿ Cómo lo notas ? Hacienda te ha devuelto dinero en la declaración de la renta; al coger una bicimad el velocípedo no se queda sin batería a mitad de cuesta; abres el periódico El País por la sección de noticias de Madrid y te sorprendes con que el periodista Luca Constantini ha escrito un artículo riguroso sobre la política de contratación de contratos menores del Ayuntamiento de Madrid…

Sabes que este atracón de irrealidad no va a durar, que se debe tratar de un efecto de la fase REM del sueño, aún así sigues despierto, siendo consciente de tu cuerpo y sus movimientos.

La siguiente receta funciona como antídoto frente a estos estados alterados de conciencia durante los cuales tenemos la impresión de que todo fluye ordenadamente, que el cosmos se ha confabulado para que un filtro rosa coloree tu mirada de las cosas.

Somos lo que comemos y cómo lo comemos. Este desayuno sensorial te ayudará a regresar del País de las mil maravillas.

Ingredientes

Cinta aislante negra

Un cruasán bueno

Cereales integrales

Margarina

Mermelada ( sabor a gusto )

Café de comercio justo

Leche / bebidas vegetales

Una olla grande

Un ejemplar del País Madrid

Dispón sobre la mesa de la cocina el cruasán abierto por la mitad. Abre la tapa de la margarina y la del tarro de mermelada. Pon el café al fuego. Quita el tapón al cartón de leche o bebida vegetal.

A continuación enrolla cinta aislante negra sobre los dedos de tus dos extremidades superiores. Con las manitas impedidas del movimiento de las falanges intenta untar margarina y mermelada en el cruasán.

¿ Imposible, cierto? El tacto ha quedado reducido, pero comenzarás a notar que tu sentido del olfato se ha desarrollado espectacularmente. Hueles con antelación la escalada del café por el tubo de la cafetera.

Cuando el café haya subido apaga el gas o la vitrocerámica como puedas. Agarra la cafetera y vierte su contenido en la olla grande. Utiliza la capacidad aislante de la cinta de tus manos para no quemarte.

Muerde el cruasán y desde la boca échalo sobre la olla. Con las manitas de cerdo empuja los cereales también hacia la olla.

Coloca la olla en el suelo. No la pongas directamente sobre el parquet o la alfombra, podrías quemarlos. Utiliza el periódico el país como protector de la superficie de contacto entre la olla caliente y el suelo. Intenta que la parte del País sobre la que se apoye la olla sea un artículo de Luca, aguanta muy bien el calor, y no pasa nada si luego no se lee bien el artículo, seco tampoco se entiende.

En postura cuadrúpeda introduce la cabeza en la olla y saborea el desayuno continental.

El día a día de un trabajador suele ser duro, así que mejor empezar entrenado desde por la mañana.

En la siguiente fotografía os mostramos cómo preparar tus manitas de cerdo.

Recetamanitascerdo