ENSALADA MEDITERRÁNEA EN BAÑO DE COQUINAS

Las lluvias del mes de mayo están provocando que nuestro cuerpo se esté acostumbrando a un clima ficticio, en discordancia con las temperaturas propias del verano que ya rozamos.

Sientes un frescor anómalo, propio de una primavera nórdica, pero en breve, el gurú de los cirros y nimboestratos, el gran Maldonado, anunciará en su web temperaturas de 40 grados para los meses de estío.

La siguiente receta sensorial intentará mitigar esta sensación de canícula, transportándonos a un medio acuoso que nos permitirá seguir engañando a nuestro cuerpo.

Ingredientes

Dos cesta de verduras con hortalizas de raíz y de hoja de un grupo de consumo

50 gramos de coquinas

Unas gafas de piscina

Un molde circular

Uno palo de pinchos moruno

Gelatina

Un vaso de vino de la terreta

Elaboración

Pide en tu grupo de consumo dos cestas colmaditas de puerros, cebollas, remolachas, ajos, lechugas y espinacas, suelen venir con una gran cantidad de tierra.

Si no participas en un grupo de consumo, llama a un amigo de Lavapiés, seguro que te podrá pedir ese par de cestas del suyo.

Una vez en casa llena la bañera de agua caliente por la mitad ( si no tienes bañera llama a un amigo con nómina y piso en propiedad, seguramente tendrá una ).

A continuación vierte el contenido de las cestas de verduras en la bañera para conseguir el paisaje de aguas turbias tan característico de la primera franja de baño en las playas del mediterráneo, donde se concentra el 95 % de bañistas en agosto.

Con el agua bien calentita, introduce un termómetro para asegurarte que la temperatura está por encima de los 25 º C, echa las coquinas.

Acto seguido recorta con el molde circular la barra de gelatina, saca tres o cuatro secciones, evocarán la fauna más singular del mediterráneo estival, las medusas.

Ajústate las gafas de bucear, engancha el pincho moruno, coge aire y sumérgete en este escenario sensorial que has creado en el cuarto de baño: fluye por las aguas limosas, esquiva las medusas de gelatina, busca las coquinas enterradas en el fondo de la bañera e intenta ensartar en el pincho las hortalizas de raíz y hoja ( juega con las distintas texturas y colores; ahora puerro más espinaca, luego remolacha más lechuga)

Cuando el aire escasee en tus pulmones, vuelve a la superficie, dale un mordisco al tesoro de verduras, acompañándolo con un tragito de vino de la terreta que habrás colocado estratégicamente en el borde de la bañera.

Relájate y deja también fluir los líquidos de tu interior en el caribe de aguas turbias.

Como siempre un video sensorial que os ayudará a transportaros a este ambiente mediterráneo para la preparación de la receta : “Composición sonora de meadas, obras de artista Mikel R. Nieto, encuadrada dentro del proyecto Paraíso (In) habitado”

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Desayuno continental con manitas de cerdo

A veces al despertar experimentas la sensación de que te has caído por el agujero de la cama, apareciendo en el universo de Alicia y las mil maravillas:

¿ Cómo lo notas ? Hacienda te ha devuelto dinero en la declaración de la renta; al coger una bicimad el velocípedo no se queda sin batería a mitad de cuesta; abres el periódico El País por la sección de noticias de Madrid y te sorprendes con que el periodista Luca Constantini ha escrito un artículo riguroso sobre la política de contratación de contratos menores del Ayuntamiento de Madrid…

Sabes que este atracón de irrealidad no va a durar, que se debe tratar de un efecto de la fase REM del sueño, aún así sigues despierto, siendo consciente de tu cuerpo y sus movimientos.

La siguiente receta funciona como antídoto frente a estos estados alterados de conciencia durante los cuales tenemos la impresión de que todo fluye ordenadamente, que el cosmos se ha confabulado para que un filtro rosa coloree tu mirada de las cosas.

Somos lo que comemos y cómo lo comemos. Este desayuno sensorial te ayudará a regresar del País de las mil maravillas.

Ingredientes

Cinta aislante negra

Un cruasán bueno

Cereales integrales

Margarina

Mermelada ( sabor a gusto )

Café de comercio justo

Leche / bebidas vegetales

Una olla grande

Un ejemplar del País Madrid

Dispón sobre la mesa de la cocina el cruasán abierto por la mitad. Abre la tapa de la margarina y la del tarro de mermelada. Pon el café al fuego. Quita el tapón al cartón de leche o bebida vegetal.

A continuación enrolla cinta aislante negra sobre los dedos de tus dos extremidades superiores. Con las manitas impedidas del movimiento de las falanges intenta untar margarina y mermelada en el cruasán.

¿ Imposible, cierto? El tacto ha quedado reducido, pero comenzarás a notar que tu sentido del olfato se ha desarrollado espectacularmente. Hueles con antelación la escalada del café por el tubo de la cafetera.

Cuando el café haya subido apaga el gas o la vitrocerámica como puedas. Agarra la cafetera y vierte su contenido en la olla grande. Utiliza la capacidad aislante de la cinta de tus manos para no quemarte.

Muerde el cruasán y desde la boca échalo sobre la olla. Con las manitas de cerdo empuja los cereales también hacia la olla.

Coloca la olla en el suelo. No la pongas directamente sobre el parquet o la alfombra, podrías quemarlos. Utiliza el periódico el país como protector de la superficie de contacto entre la olla caliente y el suelo. Intenta que la parte del País sobre la que se apoye la olla sea un artículo de Luca, aguanta muy bien el calor, y no pasa nada si luego no se lee bien el artículo, seco tampoco se entiende.

En postura cuadrúpeda introduce la cabeza en la olla y saborea el desayuno continental.

El día a día de un trabajador suele ser duro, así que mejor empezar entrenado desde por la mañana.

En la siguiente fotografía os mostramos cómo preparar tus manitas de cerdo.

Recetamanitascerdo

Gin tonic de atún con empanada de pepino

Para cerrar el año culinario sensorial proponemos una receta líquida, que fusiona mar y huerta, explorando un nuevo camino en el mestizo universo de los cocktailes.

Os animamos a seguir arriesgando en la cocina, a transitar por esa línea que rompe el equilibrio entre un plato sublime y un plato que se sublima

Ingredientes

un pepino ecológico

un atún rojo terciadito

un barco de almadrabra

una botella de ginebra ( la más cara )

un viaje a Barbate en blablacar ( la plaza más cara )

una cinta ancha de tela blanca con círculo rojo

Un barril de un metro de diámetro

una tónica ( la más cara )

Dificultad: Extrema

Reserva tres plazas en blablacar a Barbate. Escoge el coche más molón, con el conductor que muestre más desapego al diálogo y al hilo musical en su perfil. Pagarás las tres plazas para que no te molesten con conversaciones de ascensor.

Una vez en Barbate compra un billete para la levantá del atún en una almadraba. Ya a bordo saca la botella de ginebra y el pepino. Sírvete vasos generosos de gin mientras mojas el pepino.

Cuando vayas bien puesto de pepino ( lo notarás cuando el frío marino empiece a desparecer de tu cuerpo ), quítate el chubasquero y las botas katiuskas, anúdate la cinta blanca con círculo rojo a la frente y tírate al mar teñido de rojo en busca de un atún terciadito.

Una vez capturado, sin muerte, súbelo al barco. Sécate bien. Enfúndate unas bermudas y filtra la realidad con tus gafas de sol.

En un barril de un metro de diámetro coloca el atún con la cabeza hacia el fondo del barril. Vierte la ginebra sobre la aleta del atún. Sé generoso con la ginebra, un atún de 300 kilos aguantas más la ingesta de alcohol que un euroblanco ( no británico ). Añade una rodaja de pepino.

Cuando el atún comience a sentir los efectos del pepino ( lo notarás por el aleteo ) sácalo del barril y devuélvelo al agua.

Quedará un culín de ginebra en el fondo del barril. Recógelo con un cazo y sírvetelo con unas lágrimas de tónica. No rompas la burbuja con cucharilla ni con otro utensilio moderno de menaje del hogar

¿ Notas el sabor a mar, verdad?

Como siempre una imagen evocadora para guiarte hacia la receta

Receta sensorial gintonic

#Ensaladahashtag de verano

Aunque el cambio climático está provocando alteraciones de hábitos alimentarios tan marcianos como que en agosto te apetezca comer un cocidito o doblarte unas lentejas con chorizo, las ensaladas siguen siendo los platos más apetecibles en los periodos estivales.

La receta sensorial que compartimos hoy está inspirada en sensaciones de la cocina tradicional, concretamente en las que me ha evocado esta mañana el recuerdo de mi abuela.

Recuerdo una frase suya, acompañada con una colleja, en la mesa del comedor del piso de la playa al verme avalanzarme sobre la fuente de patatas fritas, mientras aún rumiaba en la boca medio cachopo: “Si es que comes con los ojos”.

Es cierto que las ensaladas son muy sanas, pero también pueden resultar muy aburridas. Es necesario que la ensalada entre por los ojos. Pero la forma en que los deseos penetran por la retina no es la misma en la era digital que en los años 80.

Así que hemos inventado esta ensalada 2.0 para que en este verano ya iniciado puedas atiborrarte de ensaladas sin que te invada la monotonía y la apatía.

INGREDIENTES

– 4 verduras / hortalizas rectilíneas.

– Surtido de hojas verdes multiformes

– Tomates cherrys

– Un plato molón

– Un móvil

– Perfil de instagram

ELABORACIÓN

Nosotros hemos elegido 4 zanahorias bien rectitas que nos llegaron de la cesta del grupo de consumo. Las zanahorias formarán el nido que albergue la hojarasca verde y los tomatitos.

Como plato molón utilizaremos uno que nos regaló una amiga que hizo un curso de cerámica en un centro cultural de su barrio.

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Colocad 2 zanahorias paralelas horizontalmente y las otras dos de forma perpendicular a las anteriores con una leve inclinación trasversal sobre el plato molón. Seguir leyendo

Menú Sensorial de Noche Buena

Esta Noche Buena te toca cocinar en casa y quieres impresionar a tus familiares. No quieres transitar por los platos típicos Navideños; Besugo, paletilla de cordero, cabrito, pavo ( en formato 3d, no el de lonchas envasadas que sueles consumir); tampoco tienes el dinero para hacer una deriva por el mercado de tu barrio en busca de estos tópicos, así que encaras el reto culinario desde la creatividad y tus pocos recursos, como si fuese tu tesis doctoral.

Como no has podido acceder a la Universidad por la cuantía elevada de las tasas, acudes a la peluquería de tu barrio en busca de la figura del “director de tesis”.

Mientras te cortas el pelo (sin lavar, te hace falta el dinero por si vuelven a subir algún impuesto) , pides a tu peluquero toda la documentación que tenga en el revistero sobre gastronomía e innovación.

Entre toda la bibliografía culinaria ( descartas las páginas de recetas del hola y el semana por ser demasiado obvias, ya que necesitan mucha materia prima para su elaboración ) te llama la atención un artículo aparecido en el Muy interesante :

Unos gusanos de seda alimentados con grafeno han producido hebras que conducen la electricidad y son el doble de resistentes que las normales”. 

Un grupo de científicos chinos, más listos que el hambre, rociaron unas moreras con una solución acuosa que contenía 0,2 % de grafeno. Como resultado de la ingesta de la morera enriquecida, la seda producida por los gusanos resultó ser de una resistencia extrema.

Tras leer esta noticia vuelves a casa en estado de oxidación, liberando electrones de creatividad. En pocas horas haces una compra navideña por internet:

– 1 kilo de gusanos de seda

– 1l de solución acuosa con 0,2 % de grafeno

– 1 kilo de morera

– 2 barras de pan

Una semana antes del 24 de diciembre ceba a los gusanos con la morera enriquecida en grafeno.

Dos días antes de la cena empieza a recolectar la seda superconductora. Aunque ya debes notar al tacto la dureza, sácala una noche antes de la cena a la terraza para que le dé el aire de la sierra de Guadarrama, toda ayuda viene bien para fortalecer la seda.

Ya en la mesa reparte la cubertería de plata entre tus invitados. Cada comensal deberá sujetar en cada mano un cuchillo y un tenedor en posición vertical.

A continuación extiende los hilos de seda resistente y conductora, atándolos en cada cubierto. La idea es ir tejiendo una especie de pentagrama.

Una vez tejidas las líneas de seda, coge un cuchillo de punta afilada y rózalas como si estuvieses tocando una guitarra.

Tras escuchar la melodía de Noche de Paz, reparte el pan duro y manda a tus familiares a la Misa del Gallo de la parroquia del barrio.

Empapándolo con una solución acuosa al 0,2 % de agua bendita las penas serán más llevaderas.

Como siempre un tutorial por si te atascas con la partitura