Atrocidad de verduras salteadas

A veces nada encaja. Todo sale mal y los estímulos exteriores te empujan a un estado melancólico, casi depresivo: una pandemia, una nevada conchabada con una serie constante de borrascas, un ayuntamiento vaciando la ciudad de proyectos solidarios. Parece que sólo nos queda dormir y comer bien para no caer como un pino piñonero.

A veces también es necesario la catarsis en la alimentación para sanar el ánimo. Así que os proponemos esta receta sensorial, nula en calorías, aunque altamente nutritiva y restauradora, para salir de estados emocionales depresivos.

Ingredientes

– surtido de verduras

– un cuchillo afilado

– una sartén antiadherente

– unas hojas de papel de periódico

– la camiseta que no te gusta, pero que nunca te decides a tirar

Preparación

1. Corta las verduras ( no hace falta que las laves) en trozos geométricos imitando las fichas del mítico juego de consola “tetris”. Intenta evitar las brassicas porque su volumen esférico imposibilita el tallaje fiel a alguna de las piezas del video juego. Usa mejor zanahorias, pimientos, judías verdes o patatas. Prepara unas 20 piezas de surtido tetris.

2. Coge una sartén y añade un poco de aceite o mantequilla.

3. Añade las verduras troceadas geométricamente en la sartén y déjalas reposar a fuego lento durante un minuto.

4. Coloca un par de hojas de periódico en el suelo de la cocina

5. Durante ese minuto piensa en algo que no te encaje y busca en tu interior soluciones para que ensamble.

6. Enfúndate la camiseta

6. Es el momento de saltear las verduras: retira la sartén del fuego, colócate sobre las hojas de papel y lanza las verduras por encima de tu cabeza. Desea con fuerza que las piezas del tetris vegetal ensamblen en el aire.

7. Con un 99,99 % de posibilidades las verduras habrán terminado sobre tu cabeza y el suelo de la cocina Esta acción, que parece una atrocidad de verduras, será el principio del cambio

8. Recoge las verduras caídas al suelo y envuélvelas en el papel de periódico.

9. Busca un huerto urbano comunitario cerca de tu barrio con compostadores y tira tu atrocidad de verduras en su interior.

En 5 meses será abono orgánico donde encajarán unas semillas que quizás sirvan de alimento a personas con más necesidad que tú.

Os adjuntamos un vídeo tutorial para llegar al estado de catarsis que os ayude a preparar la receta, recomendando que si preparáis este alimento sensorial sea la primera y última atrocidad, está muy feo tirar la comida al suelo.

Filomena on the snowcks

Este cóctel de cocina sensorial es de una dificultad extrema. Sólo es posible prepararlo una vez cada 100 años, quizás cada 1000. Pero si tienes la suerte de que suceda un fenómeno tan azaroso como la alineación de todos los planetas solares o que Madrid pueda convertirse en todas las ciudades de España bajo la gestión de una política soñadora, los efectos lisérgicos de esta bebida espiritosa los recordarás toda tu vida, incluso hasta en tu segunda reencarnación

Ingredientes

  • La Tercera ola de una pandemia
  • Una borrasca apocalíptica con nombre de TBO de Ibañez ( en plena tercera ola pandémica )
  • Una casa habitable con abastecimiento energético
  • Un vaso de cristal
  • Restos de comida de difícil salida
  • Pimentón dulce
  • Unas botas con buen agarre telúrico
  • Un plástico no reciclable por Ecoembes

Estamos de enhorabuena, parece que se han alineado todos los planetas solares y podemos preparar ese cóctel hasta principios de la semana de 11 de enero. Ahora viene la parte más fácil de la receta, sólo hay que seguir estos pasos:

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Matrioshka de patatas con salsa shakespeariana.

El confinamiento por la pandemia del Coronavirus está despertando en la población inquietudes culinarias que dormían en algún lugar de nuestro cerebro durante el periodo del Antropotupper.

El teletrabajo, los Ertes, la necesidad de mantener ocupados a nuestros locos bajitos en tareas creativas, han convertido la elaboración de recetas en un salvavidas emocional. La febrícula por mantenernos diariamente ocupados ha dotado a los alimentos de un poder hedonista del que carecían: Levaduras, harinas, chocolates, frutos secos, se erigen en las nuevas drogas de diseño que ahora se consumen abiertamente en familia, alrededor del fuego iniciático de las cocinas.

Zombis del azúcar y los sucedáneos hacen cola para entrar en los Supermercados de las grandes cadenas de alimentación, que se han constituido en los nuevos centros sociales del consumismo lúdico.

Desde nuestra sección de cocina sensorial queremos parar esta tendencia insostenible con una receta que nos ayude a recuperar un consumo responsable.

Ingredientes

3 Patatas a granel de tamaño decreciente

Hilo dental

Leche

1 pincel

Guisantes

Huevos de corral

Elaboración

patata1

Coge la patata más grande que tengas ( la número 1 ) y pártela por la mitad. Vacía las dos mitades con una cucharilla dejando un centímetro de grosor en cada mitad para que conserve algo de consistencia. Reserva la patata extraída, la utilizaremos más adelante.

Repite la misma operación con otra patata de menor tamaño que la anterior (la número 2). No olvides reservar la fécula extraída.

Escoge ahora una patata ( la número 3 ) bastante más pequeña que la número 2. Haz dos pequeños orificios en la superficie del tubérculo e introduce dos guisantes, uno por agujerito.

patata3

Después de estos pasos sencillos viene la parte más complicada de la receta:

Introduce la patata 3 dentro de la patata 2. Sella las dos mitades de la patata 2 con un pincel impregnado en huevo de corral que previamente habrás batido. Si no tienes pincel no se te ocurra hacer un pedido por Amazon, introduce una falange en el huevo ( previo lavado de manos ) y pásalo por el contorno de las dos mitades.

Una vez cerrada la patata 2, introdúcela en la patata 1 vaciada. Para que no se desensamblen las patatas haz un nudo con hilo dental en los extremos.

Ya tienes la matrioshka de patatas. Ahora métela en el horno durante 10 minutos 180 grados. Mientras se hace, recupera la fécula extraída de las patatas 1 y 2 para preparar un puré de patata.

Cuece el contenido de los restos de fécula en una cazuela. Cuando la masa de patata esté tierna añade un vasito de leche y remueve hasta obtener un consistencia de crema.

Para la presentación dispón la matrioshka de patata en un plato blanco y recúbrela completamente con el puré de patata. Deja enfriar 10 minutos antes de proceder a la ingesta.

El modo correcto de comer este plato es remangarse bien la camisa e introducir las manos en el puré como si estuvieses en el bancal de tu huerto en busca del preciado tubérculo.

Una vez con la matrioshka en la mano desencaja las mitades hasta encontrar la patata 3. Mirando a los ojos de guisante , con voz impostada, sal al balcón o terraza de tu casa a las 19:59 y recita:

“¿Huerto confinado o huerto abierto? He ahí la cuestión”

A no ser que ese día ocurra la mayor tormenta con aparato eléctrico de los últimos 50 años recibirás un aplauso unánime. Es muy posible que la receta se vuelva tan viral que el Gobierno decrete el permiso para volver a los huertos urbanos comunitarios a realizar labores hortícolas”

BIOMÍMESIS DE PIMIENTOS A LA SARDINA MECÁNICA

Esta alerta sanitaria que estamos viviendo tendrá consecuencias en todos los sectores de la cadena agroalimentaria. Aún no sabemos si para bien o para mal. Lo que parece claro es que tendremos que reinventarnos una vez salgamos del confinamiento y empecemos a recuperar la normalidad nutricional.

La cocina sensorial que impulsamos desde esta sección del blog no será ajena al cambio. Debemos investigar nuevas recetas en un escenario de escasez de alimentos fruto de la crisis sistémica que se avecina.

Jorge Riechmann, filósofo, ecologista y economista, uno de los gurús de la agroecología, lleva años predicando el decrecimiento y la biomímesis ( la naturaleza como fuente de inspiración de tecnologías innovadoras para resolver aquellos problemas humanos que la naturaleza ha resuelto ) como alternativas al actual modelo de consumo que entiende el planeta como una fuente de recursos infinita .

Tomando los principios de Riechmann, la cocina sensorial debe ir un paso más allá, inocular los procesos de biomímesis en la misma naturaleza. Los recursos alimenticios deben biocamaleonizarse. En este nuevo periodo que se abre, el posthumano debe ser el catalizador de conductas biocamaleónicas, el ARN que posibilite la mímesis nutricional entre los distintos tipos de especies que puedan ser engullidas.

Esta receta que compartimos supone un cambio de paradigma . Se adelanta a los nuevos hábitos alimenticios que experimentaremos tras la era del post-confinamiento.

Ingredientes

Una lata de sardinas

10 pimientos verdes

Una cuchara de madera

Un trozo de plástico reutilizable

Una goma

Unos palillos chinos

Un tiesto con arena

Música calentita

Una terraza

Elaboración

Coge un cuchillo bien afilado y corta un pimiento en 2 mitades. Recorta en crudo la parte inferior del pimiento. Esta parte servirá como patrón para conseguir un cardumen de pimientos asardinados integrado por al menos 10 individuos.

pimiento asardinado

A continuación abre la lata de sardinas. No retires completamente la tapa. Vacía su ictiofauna sin escurrir el aceitillo , es el mar en el que nadaran las siluetas de pimientos.

Introduce el cardumen de pimientos asardinados y cierra la lata (envuélvela en un trozo de plástico sujeto con una goma para que no se vierta el líquido).

Cuando den las 20:00 h sal a la terraza con la lata de sardinas, la cuchara de palo y los palillos chinos. Golpea la lata con la cuchara violentamente durante al menos 5 minutos.

Tras el tsunami sonoro saca los pimientos asardinados e insértalos en los palillos chinos, a modo de espetos. Introduce los palillos-espetos en una maceta rellena de arena.

Para terminar el proceso de biocamaleonización busca una canción con fuego en tu teléfono móvil, previamente conectado a unos altavoces, para calentar los pimientos asardinados y compártela a todo volumen con tu vecindario.

Terminada la canción, es el momento de probar ese cardumen de pimientos con sabor a mar.

Os sugerimos el siguiente tema musical que marida a la perfección con la primera receta del postconfinamiento

 

Algoritmo de alcaparras

Nos hemos propuesto el reto de crear la primera receta de cocina sensorial con algoritmos de IA ( Inteligencia Artificial ) .

Para introducir el marco conceptual de la receta nos pondremos el delantal de artista contemporáneo que se suma al debate de la IA, aportando su perspectiva específica y poniendo atención a las cuestiones de creación de imágenes, la creatividad y el uso de la programación como herramienta artística.

El artista Paul Klee definía a menudo el arte como “ hacer visible lo invisible”. En tecnología informática, la mayoría de los algoritmos operan de manera invisible, en un segundo plano permanecen inaccesibles en los sistemas que utilizamos a diario. Sin embargo, últimamente se ha producido un interesante regreso a lo visual en el aprendizaje automático ( machine learning ) . La forma en que los algoritmos de aprendizaje profundo ( deep learning ) de la IA procesan los datos se ha hecho visible por medio de aplicaciones tales como DeepDream, de Google, en el que el reconocimiento informatizado de patrones y formas se visualiza en tiempo real.

Tras esta breve aclaración cibernética, para elaborar la primera receta sensorial con inteligencia artificial aplicaremos nuestros conocimientos de artistas ciudadanos para comprender e interpretar esas imágenes, no corriendo el riesgo de exagerar nuestras expectativas respecto de la IA y caer en una EA ( estupidez artificial )

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