PARECE QUE SÍ NOS CAÍMOS DE UN PINO…PIÑONERO

Este comentario popular se lo he oído a varios gorriones, herrerillos, y cómo no, a numerosas cotorras tras el paso de la borrasca filomena por Madrid. La variente del comentario humano fue ” casi se me cae un pino”.

El efecto dominó de la nevada sobre el arbolado urbano ha sido demoledor. La pérdida de masa forestal se ha cebado, sobre todo, con uno de los pulmones de la ciudad, la casa de campo. En los momentos de crisis hay que reflexionar con pedagogía y buscar las oportunidades ante los posibles nuevos escenarios que se abren.

Tendremos que dejar de jugar como hasta ahora y cambiar las reglas del juego. Una de las posibles nuevas reglas podría ser el enroque de pino piñonero.

Andrés Revilla. miembro de Arba, nos explica de una forma pedagógica, sin acusaciones, el porqué del efecto dominó de los árboles de la casa campo ante el tsunami blanco y cómo uno de los sencillos cambios sería el enroque del pino piñonero por la encina, especie autóctona de nuestro bosque mediterráneo.

Empecemos una nueva partida: Sale encina.

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YO TENÍA UN HUERTO EN HUERKARRAL

Lloré como una Magdalena en Memorias de África. No soy de pelis románticas, pero este film rebosa de escenas emocionalmente desgarradoras. La noticia del piñazo de Robert Redford con su avioneta mientras surcaba las planicies africanas estuvo a punto de lubricar mis lagrimales, sobre todo al ver a Maryl Streep tan tocada por su muerte. Pero donde más lloré fue al principio de la peli, cuando se oía la voz en off de Maryl sintiendo una pérdida irreparable: “ Yo tenía una granja en África”.

Perder una granja es cosa sería. Se pierde un espacio para producir alimento, un sumidero de C02, una barrera contra la desertificación, el trabajo de muchas personas, al margen de la pasta que tuvo que invertir la Streep en acondicionar esas tierras.

Cuando Vidal, agrourbanita del huerto urbano comunitario de Huerkarral, me mandó la foto de su huerto tras el paso de la borrasca Filomena, esa voz en off del celuloide acudió a mi mente revisitada por el fenómeno meteorológico que acabábamos de sufrir en Madrid: “ Yo tenía un huerto en Huerkarral”. Y pensé que en realidad habría muchas Maryl Streep en Madrid añorando que tenían un huerto en Lavapiés, en Vicálvaro, en Adelfas, en Vallecas, en San Blas..

Perder un huerto urbano comunitario es cosa seria. Se pierde un espacio para producir alimentos que pueden ayudar a personas sin recursos en escenarios distópicos como una pandemia; se pierden pulmones verdes y sumideros de C02 en ciudades que no apuestan por la movilidad sostenible; se pierden lugares que ayudan a crear tejido social y fomentan el procomún; se pierden espacios de biodiversidad tornando más gris la ciudad; incluso se pierden almacenes de herramientas rudimentarias y antiquísimas como picos y palas que podrían cederse a vecinos para ayudar a limpiar de nieve y hielo las calles de una ciudad ante un hipotético tsunami blanco que la paralizase.

En Madrid cerca de 80 huertos comunitarios parecen cementerios de verduras sepultados por un manto blanco que intenta congelar la vida en comunidad de la ciudad. Además otra tormenta más devastadora, la borrasca Almeida, ha comenzado a cerrar espacios vecinales como el Solar de Antonio Grilo y Eva Arganzuela.

Desde la Red de huertos queremos enviarle una voz en off a Maryl Streep para consolarla y comunicarle que vamos a continuar siendo un anticiclón ciudadano frente a todo tipo de borrascas que quieran paralizar la vida comunitaria en Madrid: “ Sigues teniendo un huerto en Huerkarral”.

Ya ha empezado a salir el sol.

Filomena on the snowcks

Este cóctel de cocina sensorial es de una dificultad extrema. Sólo es posible prepararlo una vez cada 100 años, quizás cada 1000. Pero si tienes la suerte de que suceda un fenómeno tan azaroso como la alineación de todos los planetas solares o que Madrid pueda convertirse en todas las ciudades de España bajo la gestión de una política soñadora, los efectos lisérgicos de esta bebida espiritosa los recordarás toda tu vida, incluso hasta en tu segunda reencarnación

Ingredientes

  • La Tercera ola de una pandemia
  • Una borrasca apocalíptica con nombre de TBO de Ibañez ( en plena tercera ola pandémica )
  • Una casa habitable con abastecimiento energético
  • Un vaso de cristal
  • Restos de comida de difícil salida
  • Pimentón dulce
  • Unas botas con buen agarre telúrico
  • Un plástico no reciclable por Ecoembes

Estamos de enhorabuena, parece que se han alineado todos los planetas solares y podemos preparar ese cóctel hasta principios de la semana de 11 de enero. Ahora viene la parte más fácil de la receta, sólo hay que seguir estos pasos:

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SALVA UNA PLANTA DEL SOLAR DE GRILO

Con eso de que Madrid es España y España es Madrid, Almeida parece haberse contagiado de ese mantra y quiere reproducir la España Vaciada en Madrid, pero reduciendo el foco a la España Vecinal Autogestionada, así que ha empezado a vaciar los espacios vecinales autogestionados de Madrid.

Tras el anuncio del desalojo de EVA, el espacio vecinal de Arganzuela, es el turno del Solar de Antonio Grilo, que tras 10 años fomentando las redes de apoyo mutuo, promoviendo actividades educativas, culturales y haber creado un espacio verde en un vacío urbano, tienen que vaciar todo lo construido el Viernes 8 de Enero.

Para no dejar todo lo creado con el esfuerzo vecinal en manos huecas, nos han convocado el Viernes 8 de enero para rescatar las plantas y enseres antes de que coloquen de nuevo el gran candado con el cual quieren poner fin a su actividad.

Con esta convocatoria se va a intentar reubicar todo lo que se pueda en otros lugares con idea de que se pueda utilizar y/o recuperar una vez se consiga un nuevo espacio verde.

Dan frío y nieve esa mañana pero, si os veis con fuerzas y ganas, será un buen momento para despedirse de tan mágico lugar y colaborar en que no se pierdan sus seres vivos bajo los escombros.